En un contexto donde miles de personas en Yucatán carecen de seguridad social o enfrentan dificultades económicas para acceder a servicios médicos privados, las Clínicas Comunitarias Wilma Marín se han convertido en una alternativa silenciosa pero profundamente transformadora para la salud pública local.
Desde su creación en 2021, este proyecto impulsado por el senador Jorge Carlos Ramírez Marín ha logrado algo poco común en iniciativas sociales: combinar atención médica accesible con servicios preventivos que, en muchos casos, son prácticamente inexistentes para la población de menores ingresos. En apenas cuatro años, las clínicas han otorgado más de 800 mil consultas médicas gratuitas, beneficiando a cientos de miles de yucatecos que de otra forma tendrían que enfrentar largas listas de espera o gastos médicos imposibles de cubrir.
Actualmente el sistema cuenta con 10 sedes distribuidas en ocho municipios, incluyendo Mérida, Kanasín, Motul, Progreso, Ticul, Tizimín, Umán y Valladolid, lo que permite acercar servicios de salud a zonas urbanas y comunidades donde el acceso médico suele ser limitado.
Beneficios poco conocidos que están cambiando la vida de miles de familias
Aunque el proyecto es conocido por sus consultas médicas gratuitas, lo que muchos ciudadanos aún desconocen es la amplitud de servicios integrales que ofrecen estas clínicas comunitarias.
Uno de los beneficios más significativos es el acceso a medicamentos esenciales sin costo. Las farmacias de las clínicas cuentan con alrededor de 210 tipos de medicamentos, y cada afiliado puede recibir dos medicamentos gratuitos al mes, mientras que otros tratamientos tienen costos simbólicos que en muchos casos no superan los 25 pesos.
Otro programa que ha tenido un impacto social importante es el de salud visual, mediante el cual los afiliados reciben exámenes de la vista y un par de lentes graduados gratuitos al año, beneficio que ha permitido entregar miles de lentes a personas de escasos recursos. Solo entre enero y agosto de un año reciente se distribuyeron más de 7 mil pares de lentes, mejorando la calidad de vida de adultos mayores, estudiantes y trabajadores.
El modelo también incorpora servicios preventivos clave, que en el sistema privado suelen ser costosos. Entre ellos se encuentran análisis clínicos básicos —como glucosa, colesterol, triglicéridos y examen general de orina— además de estudios de detección temprana como el Papanicolaou para mujeres y la prueba de antígeno prostático para hombres, ambos a precios accesibles.
En materia de salud bucal, las clínicas ofrecen dos limpiezas dentales gratuitas al año, así como tratamientos adicionales a bajo costo, lo que resulta especialmente relevante en comunidades donde la atención odontológica suele postergarse por razones económicas.
Salud comunitaria y prevención familiar
Uno de los aspectos menos visibles del modelo es su enfoque familiar. Recientemente se implementó un esquema mediante el cual los hijos menores de edad quedan afiliados automáticamente junto con sus padres o tutores, lo que garantiza atención médica para niñas, niños y adolescentes sin generar nuevos gastos para las familias.
Este enfoque busca aliviar la presión económica en hogares donde un problema de salud puede representar una crisis financiera.
Un proyecto con impacto social creciente
La demanda por estos servicios ha crecido de forma sostenida. Tan solo en un año reciente, 260 mil personas recibieron atención en las clínicas, lo que representó un aumento del 24 por ciento respecto al año anterior.
Detrás de estas cifras hay historias cotidianas: adultos mayores que recuperan la vista gracias a un par de lentes, trabajadores que acceden a medicamentos que antes no podían pagar y mujeres que realizan estudios preventivos que podrían detectar enfermedades a tiempo.
En una entidad donde muchas comunidades aún enfrentan barreras económicas para acceder a servicios médicos, las Clínicas Wilma Marín se han consolidado como un modelo de salud comunitaria que combina atención médica, prevención y apoyo social, demostrando que la política pública también puede traducirse en servicios directos que impactan la vida diaria de la población.

